Agosto y llueve

Coge el momento más feliz de tu día.

Atrápalo.

Hazlo tuyo.

Respira.

Siéntelo.

Sonríe.

 

Sé que últimamente escribo

poesías tristes

pero es que ha pasado lo que a todos en primavera, aunque a mí en verano.

Pero no estoy mal, solo a ratos, como todos.

 

Por suerte

soy una chica fácil de hacer feliz.

Solo me basta la lluvia

dormir tapada en pleno agosto

tus abrazos esporádicos

los muchos orgasmos

los chicos obcecados

que me enamoran con cada empeño en hacerme diosa.

Y es que es verano

aunque daría lo mismo que fuese otoño, invierno o primavera.

Pero los días pasan y las horas no esperan.

Yo, que quiero hacernos feliz,

solo tengo a mi disposición una milésima parte de fracción

que hay historias que se terminan en un ojalá y ojalases

…y podría lamentarme constantemente de todo

pero hoy no.

 

Miedo

Estamos acostumbrados a vivir con miedo.

Miedo hacer

Miedo a no hacer

Miedo a que nos quite algo que ni siquiera es nuestro

Miedo, a sentir miedo.

 

Estamos tan absurdamente locos

concentrados en no sentir miedo

que se nos olvida que el miedo no existe

más allá de en nuestra propia percepción.

 

Estamos demasiado acostumbrados

a vivir defendiéndonos de lo invisible

que se nos olvida todo lo demás.

A mí me da miedo eso:

olvidarme de sonreír.

Olvidarme de ser capaz de no hacer nada

más que dedicarme a ser feliz.

Olvidarme de que mis razones para levantarme cada día

están intrínsecas en mí

clavadas en mi alma.

 

Estamos tan acostumbrados a que el miedo nos congele

que olvidamos que nosotros somos nuestros propios hombres del saco.

Tres

A veces nos creemos invencibles

y no somos más que una poca mierda.

Somos gente que en cada segundo de nuestras vidas

luchamos por respirar

y nos emocionamos escuchando llover

y nos sobresalta el corazón

cada vez que alguien para quien pensabas ser invisible nos mira.

No somos más que conexiones neuroales que nos conectan

por muy hijas de puta que sean las neuronas

no son más que minúsculas, infinitesimales motas de polvo que nos conectan.

 

Yo no puedo hacer nada

en el conjunto de mi organismo

ha habido algo en donde te has atragantado

y ojalá pudiese olvidarte

pero no puedo.

 

 

Nunca he vivido esto

jugar a querer sintiendo

soñar a estar despiertos

siendo la realidad un sueño

donde solo estoy yo cuando despierto.

 

Lo siento.

 

 

Esternocleidomastoideo

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La misión era sencilla, aquel hombre aparecería en la cafetería Mar sobre las seis de la tarde y allí había quedado con la persona que le pasaría la información. Era una cafetería de estudiantes de esas que ahora están tan de moda donde igual te pueden servir un café como recitarte los músculos de anatomía humana… esternocleidomastoideo, cuando leí por primera vez ese nombre pensé que se me olvidaría con el paso del tiempo pero al final ha terminado siendo el único que recuerdo.

Cuando llegué me di cuenta de que no llevaba nada para camuflarme entre la multitud. Si bien es cierto que mis canas me alertaban de que había dejado tiempo atrás la época de estudiante, podría ser un universitario tardío… así que como me faltaba tiempo pasé por una de las tiendas del centro donde venden libros para estudiantes. Compré uno de fotografía, siempre había sido mi pasión y aunque había hecho mis pinitos nunca había tenido suficiente tiempo como para malgastarlo en aprender a enfocar. Igualmente como tenía algo de conocimientos sería una tapadera perfecta en el caso de que alguien me preguntase.

La cafetería estaba abarrotada de modernos y estudiantes desaliñados y olía a bollos. Me pedí un café con leche y me pusieron un capuchino de soja y me senté de espaldas a la única mesa vacía que quedaba en el recinto, supuse que así forzaría a que la pareja objetivo se sentase detrás a desvelar los secretos que me iban a pagar la electricidad este mes. En la misma mesa que yo había un par de estudiantes más nada concentrados en sus estudios y enfrente mío una chica con pintas de francesa.

—Ey, ¡hola! ¿vas a la clase del profesor Martín? —me sorprendió recién bebido mi primer sorbo.

—Eh, sí… bueno, no, ¿por? —honestamente, me había quedado sin palabras, ¿estaría involucrada en el caso? ¿habría traído guardaespaldas?

—…ja, ja, vaya. Yo es que sí voy a su clase y ese es el libro que nos mandó y estaba buscando alguien que lo tuviese para poder fotocopiar un par de páginas, ¿te importa?

—No, claro, adelante —aquella chica me pareció simpática, no era francesa en absoluto, solo vestía un estilo parisino—. Soy estudiante a distancia, ya que no puedo ir a las clases prefería comprarme el libro para así saber más sobre su estilo.

—A mí me encanta su estilo —puso los ojos en blanco, he de decir que eso me cautivó—, oye, ¿te parece si hacemos un trato? tú me dejas fotocopiarme un par de cosas del libro y yo te ayudo con las explicaciones que va dando en clase.

Estuvimos hablando el resto de la tarde, la chica sabía muchísimo sobre fotografía y arte en general, pintaba y aparentemente estaba empezando con la escultura. Apunté cosas al margen del libro siguiendo las explicaciones de ese tal Martín y sin darme cuenta nos habíamos terminado el café, mi sujeto se había sentado en la mesa de atrás, el otro individuo se había acercado y le podía haber contado hasta los secretos más íntimamente guardados del rey que yo seguía escuchando a aquella muchacha. Me di cuenta de que había fracasado en mi misión cuando el camarero se acercó a pedirnos el dinero de nuestra consumición porque iba a cerrar la cafetería.

Y así fue como empecé mi carrera en la fotografía.

2v1

Carne, manos, jugos,

néctares bebidos directamente del fruto

gemidos, calores, ardores

sudor que resbala surcando caminos

que antes fueron recorridos por dedos

tuyos, míos, de aquel

no importa de quién.

Me comes, te excito, me pones

se sienta, me gime, te elevo.

Lagos que forman países concentrados en cuatro paredes

hay muchas guerras que han envidiado las violencia desatada

entre todas nuestras piernas.

 

Me miras, salvaje

como el resto de mi cama

como lo que queda de la noche o el día, no importa,

qué más da

hace tiempo que las horas se dejaron de contar con minutos para pasar

a algo más elemental.

Me mira, presa del hambre

y entre todos volvemos a llenar esta pausa de gemidos

una y otra vez

para toda la eternidad

por siempre

-golpe tras golpe-

jamás.

En otro mundo llamado sueño

En otro mundo,

en otra vida,

en otras circunstancias,

estás tú

siendo comido por mí

engullido y saboreado

siendo eternamente una parte más de mi organismo

paseando por mis entrañas

sacudiendo mis palabras

ocultando arañazos

de cicatrices aún por hacer

citándome los trazos

de cada poesía

besándome los párpados

haciéndome cosquillas.

 

En otro mundo

llamado sueño

te beso cada noche al despertar.

 

Y despierto.

 

 

Hay quien se tropieza por vicio

Hoy creo que me late el corazón solo por autoimposición propia.

Igual que la respiración.

Tengo que acordarme de decirle a mi sangre que circule y a mis párpados que cierren los ojos.

Maldigo una y mil veces mi cabeconería

especialmente la de cuando me quise tropezar con tu risa aquella noche,

el suicidio estuvo más que premeditado

y ahora me rebato y debato

porqué debería decirle a mi cuerpo que siga su curso diario

pero es que no quiero ni sé dónde guardé los zapatos.

 

Cada semana que pasa

te hendes más en mi cuerpo.

Ya no sé qué tipo de palabras te puedo dedicar

oigo eco en las que eran nuestras porque solo estoy yo paseando por ellas.

Poco a poco se desvanecen los trucos de magia

y he dejado de olerte en mis cuentos de antes de dormir.

 

Y todo esto lo siento

con la anulación con la que me encuentro,

no sé si es tu mirada que se me atragantó la que por fin he escupido

o es que ya me estoy acostumbrando a digerir con esto que me entapona el resto del cuerpo

sabiendo que serás una cicatriz más que supura especialmente por las noches.

Pero sigo mirando tu estado en línea sin mediar palabra

porque he dicho tantas cosas contrarias a las que siento

que podría escribir un diccionario de antónimos y seguiríamos sin entendernos.

 

Silencios

Y te quiero decir tanto

tanto, tanto que quiero y me atraganto

y mis palabras se llenan de llanto

apagado y silencioso

como cada uno de los metros que me separan de ti

o cada uno de los kilómetros que estaría dispuesta a recorrer

para besarte una a una todas tus dudas

para que me tapes una a una todas mis heridas

para que me digas que esto no es un final más

para que sueñe contigo y sigas estando ahí al despertar.

A los que creen conocerme

No necesito besarte para follarte

no necesito acabarte para empezarte

ni hablarte para comprenderte,

no necesito verte para saber que estoy contigo.

No necesito saber que me coges para sujetarme

no necesito tener sed para beberte

ni necesito que me leas para que me entiendas

Y,

principalmente

porque por mucho que me escriba, me esgrima, me flexibilice, me evaporice,

solo YO voy a entenderme.

Solo yo voy a comerme los problemas de esa persona porque me importa

y solo yo voy a saber a quien va c a d a una de estas letras. Por mucho que pienses que me comprendes..

 

Pero es que me la suda

es que nunca soñé con algo más allá de soñar como un mero fin,

quién quiere la felicidad como destino si la puedes tener como camino.

Y yo comprendo que a veces los arañazos solo digan basta

pero otras dicen sigue.

Y yo comprendo que esas miradas

son más que besos.

Y comprendo

que a veces no lo entiendo.

¿Y qué hago? la verdad duele

sobre todo si no se quiere dejar escapar

porque eso nos haría enfrentarnos a nuestra propia realidad.

Y es que jode. Jode mucho

y aunque no rime con nada es una puta certeza.

¿Y qué hago? si soñabas con sapos y no eres más que un garabato.

 

A veces crujen

las tablas sobre las que camino

mis miles de luces.

A veces se apagan

y recuerdo que no hace más de un par de años que vivía entre cucarachas

y a veces me atrapa

sabiendo que soy insomnio y tú sueño, y hay algo más que eso

que creo que me entiende

que miente

que se entromente

entre yo y mis significados

entre yo y mis años

entre yo y mis hachazos

entre yo y mis olores

entre yo

y mis miles de noches

entre yo y mis pocos años viviendo experiencias de vicentenarios.

Y es que a veces solo necesito un abrazo

que dure de entre ahora y mil años.

Capicúa II

Y de momento todo terminó como había empezado

con una explosión de mucho y

un regalo de lo que nunca será,

una botella de vino medio vacía

y miles de biblias en mi cabeza.

Con mi cabeza contigo.

 

Y así termina la historia de las caricias antónimas

y los abrazos calientes con olor a melocotón,

de las miles de canciones y miradas esquivas

y versos en otros idiomas que solo dos comprenden.

Igual que empezó: con preguntas,

igual que acaba todo, sin respuestas

igual que siempre será en mi cabeza:

contigo.

 

Y así

se va la historia de las mil historias

la que nunca nadie quiso que ocurriese

porque nunca nadie cuenta con estas mierdas

la que solo los locos quieren que continúe

la que solo yo lloraré por las noches

porque solo tú tienes algo que salvar.

 

Y no sé si soy egoísta

o simplemente idioTA

pero sabía que esto pasaría

y que me leerías

y Dios sabe qué entenderás.

Solo sé que me quedo

con el eco de mis silencios

y una carta en una botella lanzada al mar que te llegará.

Contigo,

sin irte ni querer que te vayas

de mi cabeza.

Contigo.