Tus palabras

Hoy el mundo no es mundo

y el sueño es sueño.

Me balanceo y me hundo

giro la cabeza y bebo,

bebo de cada rincón de mi imaginación

que me haga interpretar tus palabras con el significado

que no sé si tú querrás darle

pero yo sí.

Me da igual que tu verdad esté más lejos que mi mentira

dentro de mí solo habito yo

sola

y esta noche el sueño es sueño y susurro

y me balanceo y me hundo

y me hundo en tu mundo.

En el punto más pequeño de mí

Aprendí que los besos no son de nadie

que los secretos se cuentan con la luz apagada

mirándote a los ojos

que las  alergias se curan si uno se empeña

que dos medios corazones hacen uno entero.

 

También aprendí cosas que no sé si son ciertas

de mí

de los dos

de cada vez que me hacías dudar

de cada vez que aun así sabía que te querría.

 

Aprendí,

aunque esto no me lo enseñaste tú

lo aprendí yo solita,

a que quien te grita

no te quiere

a que quien convierte el calor en frío

no siempre tiene hueco para los abrazos,

a que en una cabeza llena de miedos

le pilla muy lejos un corazón repleto de besos.

hay tantas cosas que importan mucho

que las que importan poco se revalorizan.

Yo aquí lo que quiero decir es que el que no corre vuela

como el tiempo.

hay tantas cosas que importan mucho

que por cada segundo pasado escribiendo estas palabras

podría estar haciéndote alcanzar el cielo varias veces.

Pero nos obcecamos con vivir tristes.

Podríamos hacer tantas cosas con el solo consentimiento de uno mismo

que nos parece más tentador esperar a la aprobación del resto.

Y sí, me refiero a ti.

Date por aludido o aludida.

Muévete

porque si no lo haces, cada segundo transcurrido será uno perdido.

Cada vez que sentimos que estamos dirigiéndonos

a un camino de dudas, de frustración, de no placer

realmente lo estamos haciendo.

¿Eres consciente

de que cada segundo

suspirado

es segundo

agotado?

Los Y sis nos matan

Y lo peor es que lo hacen poco a poco, como un cáncer silencioso.

He empezado a confundir si esto lo hago por mí, por pasión o desesperación. Porque desesperadamente creo que tiene que funcionar.

He querido sentirme sola, otra vez, porque echaba de menos la tranquilidad de ser la tumba que guarde mis secretos.

No quiero destrozar más vidas.

Y por mucho que me explique que el desastre es lo de más allá de dentro de mí

siempre hay algún capullo que me rebata mi verdad.

Me canso siempre de leer tantas excusas,

tantas, tantas que me hagan pensar que me va a explotar la cabeza

siempre hay un momento en el que me quedo sin palabras

porque alguien me las quita

o porque yo paso de discutir.

Me rindo muy rápido cuando sé que el otro no tiene la razón

o cuando sé que la mía no la va a comprender jamás.

Me rindo muy rápido cuando las palabras se tornan cuchillas

porque ya no me duele nada de tanta cicatriz.

Me la suda quién tiene la culpa de las cosas

me da igual quién comenzó a escupir,

no me importa si los gritos terminan en un beso y en la calma

pero me duele tanto, tanto que me hagan odiarme…

Estoy cansada de esforzarme para parecer una persona más

cuando lo único que quiero es ser simplemente yo.

Tal vez ser simplemente yo es demasiado exigente,

o demasiado solitario,

o demasiado yo.

El problema o lo bonito es que a mí me gusta

y no permito que nadie me haga dudar de mis gustos

nunca,

nunca.

La tormenta que precede a la calma

La tormenta

que procede a la calma

siempre ha estado muy mal vista

con lo que me gusta la humedad

y los truenos

entre tus brazos.

 

Hoy me siento lluvia

porque caigo me elevo sin notarme y vuelo

porque me dejo mecer con el aire

y me importa un bledo donde termine mi camino

porque todo lo dejaré húmedo y sin importarme.

 

Juguemos a hacer bueno

todo lo que un día nos dijeron que era triste.

Juguemos a llenar de besos

todas aquellas metáforas

que aprendimos que dolían.

Juguemos a hacerlas felices

y aunque sea hoy y ahora

démosle un sueño de felicidad.

 

Hoy todo es suave,

hoy todo es bueno.