ella

Y su piel era tan fina

Y sus labios tan carnosos

Que el mundo quería morir ahí dentro.

Ser besados y mordidos por sus carnes

Ser acostado en sus piernas

Y ver el amanecer bajo so brazo.

¡Eso era vida!

Qué ojos,

Qué ojos como dos amaneceres de primavera,

Azul claro,

Birllantes,

Densos y livianos.

Era la belleza hecha persona

La persona hecha diosa.

¡Quién quisiera

Ser agua

Para morir deslizándose por sus curvas!

¡Quién quisiera ser viento

Para chocarse contra su pelo y acariciarla!

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