reflexión sobre el sol

La felicidad, por suerte, es como el calor de los rayos del sol en invierno. Lo sientes primero, y aún sin reconocer lo que te hace sentir, ese sentimiento que te llena por dentro y te hace sonreír, guiñas tus ojos a esa buena sensación. Luego, disfrutas con su presencia, palpando cada segundo de bienestar que te regala, pensando -pobres ingénuos de nosotros- que jamás se irá. Y, luego, sin darte cuenta, descubres que ese rayo se ha ido. El truco consiste en jamás permitirnos olvidar ese calor; para que así siempre sea primavera dentro de cada uno.

Y sí, digo “por suerte”. A todo lo bueno se acostumbra uno. No obstante, ¿qué sentido tiene ese rayo de sol si no hemos buscado el camino para que nos bañe el cuerpo?

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