silencio roto

[el columpio no dejaba de mearse impulsado con el viento. Silencio solo roto por las palabras]

–Entonces, ¿ahora qué?

–Ahora nada.

[Silencio denso, silencio incómodo]

–Pero…

–Fue solo eso, nada.

–No me puedes decir que fue simplemente nada. ¿Fue nada una caricia, un beso, un polvo como el nuestro?

–Exacto.

–Mientres.

–¿Y tú, te mientes?

[Le apartó la mirada y la perdió en el horizonte, más allá del columpio, allá cerca del sol que se empezaba a poner.]

–Dime, ¿te mientes? ¿Cuál es más verdad: la tuya o la mía? ¿la tuya es más verdad por no estar salpicada por una mentira inminente? ¿qué es más mentira el sentimiento o la palabra? Dime.

[No hubieron palabras por respuesta.]

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