Es la pena
del alma viajante,
del alma en pleno vuelo,
el que nunca deje un pie en el suelo.

Es el castigo
del que quiere ver demasiadas montañas
y demasiados atardeceres
alrededor de mundos que no tocan
pero cree suyos.

El rumbo del cuerpo
muchas veces choca con el del órgano.
El rumbo de la vida
muchas veces va en la dirección opuesta al alma.

Y es que no quiero,
no,
esta vez no quiero.
Dejar el camino a medias
dejar tus besos a medias.

Déjame amarte hasta el fin de los días
bajo el aguacero,
arrastrados por miles de riachuelos,
déjame ser el fin de tus días.

No quiero,
esta vez no quiero,
separar mis caminos
separar mis senderos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s