Naranja

Si de los atardeceres florecieran sonrisas,

tendríamos un jardín lleno de olor a dicha.

Tras aquellas montañas se oculta el sol

y parece que jamás llega la noche,

solo el naranja perpetuo

que suelta suspiros frescos como de primavera,

y mece mi cuna de alegría.

Ese último destello color oro

me recuerda que la riqueza no se haya

escrita en cifras

cifrada en números.

Ese color tiene el mi pecho

y no creo en las casualidades.

Tiene el mismo color que un abrazo de reencuentro.

También el mismo que unos labios con un beso.

Y no creo e las casualidades.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s