Capicúa II

Y de momento todo terminó como había empezado

con una explosión de mucho y

un regalo de lo que nunca será,

una botella de vino medio vacía

y miles de biblias en mi cabeza.

Con mi cabeza contigo.

 

Y así termina la historia de las caricias antónimas

y los abrazos calientes con olor a melocotón,

de las miles de canciones y miradas esquivas

y versos en otros idiomas que solo dos comprenden.

Igual que empezó: con preguntas,

igual que acaba todo, sin respuestas

igual que siempre será en mi cabeza:

contigo.

 

Y así

se va la historia de las mil historias

la que nunca nadie quiso que ocurriese

porque nunca nadie cuenta con estas mierdas

la que solo los locos quieren que continúe

la que solo yo lloraré por las noches

porque solo tú tienes algo que salvar.

 

Y no sé si soy egoísta

o simplemente idioTA

pero sabía que esto pasaría

y que me leerías

y Dios sabe qué entenderás.

Solo sé que me quedo

con el eco de mis silencios

y una carta en una botella lanzada al mar que te llegará.

Contigo,

sin irte ni querer que te vayas

de mi cabeza.

Contigo.

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