Esternocleidomastoideo

buildings-1836478_1920

La misión era sencilla, aquel hombre aparecería en la cafetería Mar sobre las seis de la tarde y allí había quedado con la persona que le pasaría la información. Era una cafetería de estudiantes de esas que ahora están tan de moda donde igual te pueden servir un café como recitarte los músculos de anatomía humana… esternocleidomastoideo, cuando leí por primera vez ese nombre pensé que se me olvidaría con el paso del tiempo pero al final ha terminado siendo el único que recuerdo.

Cuando llegué me di cuenta de que no llevaba nada para camuflarme entre la multitud. Si bien es cierto que mis canas me alertaban de que había dejado tiempo atrás la época de estudiante, podría ser un universitario tardío… así que como me faltaba tiempo pasé por una de las tiendas del centro donde venden libros para estudiantes. Compré uno de fotografía, siempre había sido mi pasión y aunque había hecho mis pinitos nunca había tenido suficiente tiempo como para malgastarlo en aprender a enfocar. Igualmente como tenía algo de conocimientos sería una tapadera perfecta en el caso de que alguien me preguntase.

La cafetería estaba abarrotada de modernos y estudiantes desaliñados y olía a bollos. Me pedí un café con leche y me pusieron un capuchino de soja y me senté de espaldas a la única mesa vacía que quedaba en el recinto, supuse que así forzaría a que la pareja objetivo se sentase detrás a desvelar los secretos que me iban a pagar la electricidad este mes. En la misma mesa que yo había un par de estudiantes más nada concentrados en sus estudios y enfrente mío una chica con pintas de francesa.

—Ey, ¡hola! ¿vas a la clase del profesor Martín? —me sorprendió recién bebido mi primer sorbo.

—Eh, sí… bueno, no, ¿por? —honestamente, me había quedado sin palabras, ¿estaría involucrada en el caso? ¿habría traído guardaespaldas?

—…ja, ja, vaya. Yo es que sí voy a su clase y ese es el libro que nos mandó y estaba buscando alguien que lo tuviese para poder fotocopiar un par de páginas, ¿te importa?

—No, claro, adelante —aquella chica me pareció simpática, no era francesa en absoluto, solo vestía un estilo parisino—. Soy estudiante a distancia, ya que no puedo ir a las clases prefería comprarme el libro para así saber más sobre su estilo.

—A mí me encanta su estilo —puso los ojos en blanco, he de decir que eso me cautivó—, oye, ¿te parece si hacemos un trato? tú me dejas fotocopiarme un par de cosas del libro y yo te ayudo con las explicaciones que va dando en clase.

Estuvimos hablando el resto de la tarde, la chica sabía muchísimo sobre fotografía y arte en general, pintaba y aparentemente estaba empezando con la escultura. Apunté cosas al margen del libro siguiendo las explicaciones de ese tal Martín y sin darme cuenta nos habíamos terminado el café, mi sujeto se había sentado en la mesa de atrás, el otro individuo se había acercado y le podía haber contado hasta los secretos más íntimamente guardados del rey que yo seguía escuchando a aquella muchacha. Me di cuenta de que había fracasado en mi misión cuando el camarero se acercó a pedirnos el dinero de nuestra consumición porque iba a cerrar la cafetería.

Y así fue como empecé mi carrera en la fotografía.

Anuncios

Un pensamiento en “Esternocleidomastoideo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s