Zapatos

Vivíamos en una caja de zapatos y ambos éramos izquierdos. Sabíamos que nunca encontraríamos a nadie que nos llevase a casa y dejase ser felices juntos. Así que disfrutábamos del momento con la tristeza de una mariposa de un día. Y pasaban las horas y yo notaba que me marchitaba y tú dejabas de sonreír.

Un día desapareciste y supe que estarías con alguien mejor. Me negaba a pensarte puesto con un vestido bonito caminando junto a tu otro yo más perfecto. Me negaba pero lo hacía, lo hice más noches de las que quiero recordar. Luego me dieron mi otra media mitad pero jamás me sentí tan bien con sus virtudes que con tus imperfecciones.

A veces pienso si tú te sientes igual. Si sigues echando de menos nuestra simetría o si por el contrario yo fui lo pasajero. A veces mientras me guardan miro a mi derecho y solo veo todo lo que tú no eres y quiero. No sé si alguna vez te has vuelto a despertar echándome de menos. Pero yo sí. Salgo a pasear con el miedo y la esperanza de verte en pies ajenos, con el miedo y la ilusión de que al verme te acuerdes de mí.

Spotify Premium

La cerveza era la barata, entre las canciones se infiltraba algún anuncio y la pizza era del kebab de la esquina, pero no importaba. Nunca importó. Dos tragos le quitaron la vergüenza y sus oídos solo escuchaban las melodías salpicadas de palabras y algún que otro suspiro, y la pizza había sido un manjar de los dioses. No importaba. Lo había echado tanto de menos que lo último que podía pensar era otra cosa que no fuese lo que la ruborizaba reconocer esas mariposas que tantas veces había intentado vomitar. No importaba absolutamente nada más que su su nariz haciendo de puente entre dos mundos que habían empezado a bailar agarrados el anuncio de Spotify Premium.

Caos del malo

Piensa

piensa algo

piensa algo bonito

una poesía

un silencio

a veces los silencios son bellos

pero no hoy

hoy todo es ruído

hoy todo es desorden del malo.

 

Vamos,

rápido

piensa algo

una poesía

piensa en verso

rima

asonante, consonante, disonante

palabras inventadas

da igual

piensa cualquier cosa

menos todo lo demás.

Barro

Ey, hola.

Hoy necesito hablar contigo

hace tiempo que te veo triste,

tal vez haya sido cosa de horas, pero para mí incluso eso es demasiado.

Estás nerviosa, lo sé, respira hondo y grita.

Haz lo que te dé la gana pero

sonríe.

 

Porque el imperativo del verbo sonreír es el más bonito de todos

y es que esa risa que se te escapa entre tus mejillas son mi éxtasis en cada concierto llamado cualquier día

y tus fuerzas me dan la vida

tanto que a veces te creo roca aunque seas persona.

Y no porque seas fría

frío solo me quedo yo cuando me miras en silencio con los ojos bien abiertos.

 

Creo que a todos nos pasa eso contigo

que te vemos roca

y la gente viene y va como las olas,

y es que somos justo eso en comparación

solo algo que te impregna queriendo ser más y jamás te comprende.

Muchas personas se chocan contra ti porque te quieren, porque te odian, ten sienten sin comprender que te expiran.

Eres el risco sobre el que siempre hay un faro encendido.

Eres brisa, eres pino.

Eres lo inamovible que retiene el golpe de las horas

y a veces, se nos olvida que eres persona.

Y lo siento, de veras, tal vez sea la prudencia.

Te pido perdón porque nos deberíamos dar cuenta

de que sientes, de que lloras,

de que en el fondo os quedáis tú y tu duda a solas,

a

solas

que a veces hundes la barbilla entre edredones y lloras,

pones la cabeza entre tus piernas y la montaña se convierte en barro.

Y lloras sin nadie, porque el resto nos creemos mar

y aunque en ese instante seas agua

solo puedo que pensar que abrazaré montañas

y no los ríos que las resbalan.

 

 

 

Poesía

me gusta pensar

que somos dos los que leemos poesía esta noche

y cientos los sonidos que envuelven a esta ciudad.

Me gusta pensar que dentro del ruido de los coches

hay dos gotas de luz con poco o nada de sentido

pero que hacen lo mismo con los mismos ojos que se miraron

por última vez,

con las mismas manos que abrazaron al otro

y que lo saben, sin decírselo a nadie

que son los únicos que leen poesía

en esta noche de mil ruidos.

A veces, escribo porque sí

Yo soy mujer de cosas simples:

de sonreír cuando me escribes

de aprovechar hasta el último rincón de mi casa para soñar

de desayunar a la hora de la cena

de mirar al cielo para verlo azul e imaginar el mar.

 

Yo soy mujer de mil laberintos

pero que sabe la dirección de salida de cada encrucijada

y si me preguntas te doy señales

pero te advierto que te puedes perder si entras solo

siempre bajo tu propio riesgo con o sin mi consentimiento.

 

Yo soy mujer de palabras

con o sin pronunciación

de suspiros en momentos de rabia

aunque vengan como premio de consolación.

 

Por el contrario,

no soy mujer de una vida tranquila

las banalidades las curo como vehemeces

y me sobran días para contemplar las cosas más preciosas en cuadros de niños

pero jamás para perderlos con cuentos a las que les sobran capítulos.

 

Y aquí tienes un trocito de mí,

arrúgalo, estrújalo, bésalo

pero yo me quiero así.

 

Julio

No puedo olvidarme

de tu tacto a través de la ropa

con las manos mojadas por la lluvia

y el pelo erizado con el calor de julio.

Aún siento tu mirada

con los ojos cerrados

el roce de tus manos

y el buscar de tus labios

tan antónimo a lo que piden tus miedos

tan antónimos a lo que nunca he hecho.

Tus palabras

Hoy el mundo no es mundo

y el sueño es sueño.

Me balanceo y me hundo

giro la cabeza y bebo,

bebo de cada rincón de mi imaginación

que me haga interpretar tus palabras con el significado

que no sé si tú querrás darle

pero yo sí.

Me da igual que tu verdad esté más lejos que mi mentira

dentro de mí solo habito yo

sola

y esta noche el sueño es sueño y susurro

y me balanceo y me hundo

y me hundo en tu mundo.